La peletería utiliza las pieles de los animales para la elaboración de vestimenta, tapicería y complementos. Sin embargo, a la hora de vestirnos la industria textil cuenta con otros tipos de fibras de procedencia no animal que resultan igualmente confortables y efectivas.
El término “ fibras textiles” se refiere a las fibras que se pueden hilar o utilizar para fabricar telas mediante operaciones como tejido, trenzado o fieltrado.
Las fibras pueden ser de origen animal (pieles, pelo), vegetal, mineral (fibra de vidrio o de amianto, no usadas normalmente para vestimenta), artificial (que a su vez pueden ser celulósicas o proteínicas) o sintéticas.
Las fibras vegetales son principalmente de celulosa, que, a diferencia de las proteínas de las fibras de origen animal, es resistente a los álcalis. Estas fibras son asimismo resistentes a la mayoría de los ácidos orgánicos, pero los ácidos minerales fuertes las destruyen. La utilización incorrecta de la mayoría de los blanqueadores puede debilitar o destruir estas fibras.
El material que más importancia tiene en la actualidad, para la fabricación de fibras, es el algodón. Otras fibras de origen vegetal son el lino, el esparto, el cáñamo, el yute y el sisal.
Por ser obtenidas de productos naturales, se las denominó fibras artificiales para diferenciarlas de las fibras sintéticas, cuya materia prima proviene de la síntesis química.
Algunas fibras artificiales son:
- Rayón: para confección de vestidos, tapicería, forrería, cintería, saquería, correas, etc.
- Cuprama: para mantelería, forros, corbatas, velos, vestidos, punto, mantas, tapices.
- Acetato: vestidos, ropa interior, corbatas cinturones, punto tapicería.
Fibras sintéticas
En la actualidad, la mayoría de las fibras sintéticas se fabrican a partir de derivados petroquímicos y están formadas por polímeros muy largos parecidos a los plásticos en su estructura. La primera fibra plástica de gran aceptación comercial fue el nylon, desarrollado en 1938. Desde su aparición se han desarrollado muchas otras fibras sintéticas, como las acrílicas, las olefinas y los poliésteres.
No. En el caso de que se preguntara a cualquier persona al azar si es mejor vestir pieles de humanos que fibras sintéticas por motivos medioambientales, su respuesta sería que usar pieles de humanos resulta moralmente inaceptable. Teniendo en cuenta esto, no tiene justificación aplicar otro criterio cuando la víctima no es un humano, sino un animal de otra especie.
El especismo es la discriminación injustificada que sufren algunos animales por el hecho de no ser de determinada especie. Si rechazamos el especismo y tenemos en cuenta los intereses de los animales, una de las consecuencias es que no debemos usar pieles ni lana.
La lana es el pelo de las ovejas y otros animales. Al contrario de lo que se piensa en ocasiones, obtener este tejido supone un grave perjuicio para estos animales.
Las ovejas han sido seleccionadas genéticamente, buscando que su piel tenga más pliegues y lana. Esto hace que suden más, y a que tengan más infecciones.
El pelo de las ovejas es cortado con tijeras que, en muchas ocasiones, provocan graves heridas a los animales. Asimismo, en ocasiones se realiza una dolorosa práctica denominada mulesing, que consiste en arrancar partes de su carne alrededor del ana con tijeras de poder, buscando evitar infecciones.
No podemos pasar por alto que los corderos también sufren las consecuencias del consumo de lana. Muchos corderos macho son enviados al matadero, para que su carne sea vendida. En cuanta a las hembras, serán empleadas para la reproducción, hasta que su explotación deje de ser rentable. En ese momento, se pondrá fin a sus vidas.
Vivir de una manera que tenga en cuenta los intereses de los animales supone necesariamente no consumir productos de origen animal y, por tanto, vestirnos con tejidos que provocan el sufrimiento y la muerte de animales.
Los gansos son desplumados varias veces durante su vida. Para hacerlo, son levantados por el cuello, y se les arrancan todas las plumas, lo cual provoca a estos animales un gran sufrimiento. En muchas ocasiones, se les arrancan trozos de piel en el proceso. Estas plumas son usadas en abrigos, almohadas, edredones…
En cuanto a la seda, la manera de obtenerla es introducir los capullos tejidos por los gusanos en agua hirviendo, mientras estos animales están todavía en su interior. Otra forma de matarlos es mediante un gas venenoso.
En el ámbito de la alimentación mueren la mayoría de animales explotados por los humanos. Por lo general, experimentan un terrible sufrimiento durante su vida. En nuestra página web www.granjasymataderos.org puedes encontrar más información.
Vivir teniendo en cuenta los intereses de los animales supone dejar de consumir alimentos de origen animal (carne, peces, huevos, lácteos…). Está demostrado científicamente que una alimentación vegana, libre de explotación animal, es apropiada en cualquier momento de la vida.
Si deseas más información sobre veganismo, te invitamos a visitar esta página web: www.veganismo.org.