La historia oculta tras la piel de zorro

La vida de los zorros en las jaulas de las granjas peleteras es sencilla: vivir sufriendo, comer, esperar y morir electrocutado,  con una inyección letal o a palos en la cabeza para convertir la piel de zorro en un complemento o abrigo. En Equanimal luchamos para conseguir la abolición de la industria peletera. Todos y cada uno de los zorros en las granjas enloquecerán, esperando el día que se le introduzcan electrodos en boca y ano y se le aplique una descarga eléctrica de 0’3 amperios durante 3 segundos, o se le inyecte en el corazón una solución de pentobarbital sódico (200 mg/ml) o cualquier otro anestésico que demuestre tener efectos similares.

La Organización Empresarial Española de Peletería (OEEP), declara que en 2005 los beneficios económicos producidos por la piel de zorro ascendieron a 26.704.000 millones de euros. ¿Cuántos vidas de animales supone esa cifra millonaria?

Son varias las especies de zorro cuya piel se comercializa en los más de 2700 puntos de venta  repartidos por toda España: el zorro común (Vulpes vulpes), el zorro colorado ( Vulpes fulva)  y el zorro ártico ( Alopex lagopus).

El zorro en la industria peletera: datos e historia

En un estudio de genética animal realizado por  el Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Colorado (EEUU), se citan los experimentos llevados a cabo con zorros entre 1979 y 1981 para conseguir  una especie más dócil y propicia para comercializar la piel de zorro.

En ellos se podía leer como “...El zorro colorado (Vulpes fulva) ha sido criado en granjas peleteras seminaturales durante más de 100 años, siendo seleccionado por características de su piel, no del comportamiento. Sin embargo, exhiben tres respuestas características distintivas en su respuesta al hombre. El 30% eran extremadamente agresivos hacia el hombre, el 60% eran temerosos o agresivos-temerosos, y el 10% demostraban una reacción exploratoria tranquila, sin miedo ni agresividad. El objetivo de los experimentos era producir animales cuyo comportamiento fuera similar al de los perros.”

Experimentos con zorros en cautiverio

El zorro colorado, cuando se lo somete por primera vez al cautiverio como adulto, despliega una cantidad de síntomas que se parecen mucho a los observados en casos de psicosis. Se parecen a una amplia gama de fobias, especialmente el miedo a los espacios abiertos, al movimiento, a los objetos de color blanco, a los sonidos, a los ojos, a los anteojos, a los objetos grandes y al hambre, Los animales exhiben pánico, ansiedad, miedo, aprehensión, y una desconfianza profunda en el entorno, que se manifiestan a través de:

  • Posturas congeladas, de tipo cataléptico, acompañadas de una mirada perdida.
  • Miedo a sentarse
  • Conducta retraída
  • Agresividad

Los responsables de dichos experimentos continúan comentando como “...El zorro colorado salvaje (Vulpes fulva) es un manojo de nervios discordantes. Habíamos observado que el zorro colorado, cuando se lo somete por primera vez al cautiverio como adulto, despliega una cantidad de síntomas que se parecen mucho a los observados en casos de psicosis. Se parecen a una amplia gama de fobias, especialmente el miedo a los espacios abiertos, al movimiento, a los objetos de color blanco, a los sonidos, a los ojos, a los anteojos, a los objetos grandes y al hombre. Los animales exhiben pánico, ansiedad, miedo, aprehensión, y una desconfianza profunda en el entorno, que se manifiestan a través de: 1) posturas congeladas, de tipo cataléptico, acompañadas de una mirada perdida; 2) miedo a sentarse; 3) conducta retraída; 4) reacciones de fuga descontrolada, y 5) agresividad. Algunas veces, la tensión del cautiverio hace que se tornen profundamente perturbados y confusos, o les produce un estado de tipo depresivo. En algunos individuos, también se puede observar una excitación o inquietud extrema  en respuesta a cambios múltiples en su entorno físico. Poco después de ser capturados, la mayoría de los zorros colorados adultos rompen sus dientes caninos contra las aberturas de nuestros cubículos de metal desplegado, en sus intentos por escapar. En un caso, un zorro recién capturado atacó frenéticamente la puerta de madera de su cubículo hasta caer muerto por agotamiento.“

La vida en libertad comparada con la vida en cautiverio

El zorro común puede tener colores muy diversos, del rojo al plata.  Se encuentra en la mayor parte de Eurasia, Norteamérica, Norte de África yAustralia en hábitats tan diversos como los bosques boreales, tierras agrícolas llanas, bosques mixtos y zonas urbanas. La especie sólo falta, aparte de en ciertas islas, enzonas muy secas,algunas zonas muy frías y en regiones tropicales. . En su vida en libertad, el zorro común mantiene su actividad durante largos períodos, por lanoche, la mañana y al atardecer, pero pasa el día refugiado en los matorrales o en una guaridaexcavada en tierra. Pueden recorrer grandes distancias. El promedio diario es de 6 kilómetros.

En su vida en libertad, el zorro ártico tiene su área de distribución por las regiones polares norteñas y estáadaptado específicamente a la vida en climas fríos. Los hábitats típicos son la tundra y la zonaintermareal de la costa. El zorro ártico puede recorrer distancias muy grandes, a menudo de 10-20 kilómetros al día.

En su vida en cautiverio, la amplitud recomendada para las jaulas (incumplida normalmente) es de 1 metro de largo por 75 cms. de ancho por 70 cms. de altura.

Consecuencias de la vida en cautiverio

Como se descubrió en el ya citado estudio llevado acabo en los años 80, “... la selección continuada de zorros en favor de un temperamento calmo en una vida en cautiverio tuvo como resultado efectos negativos en el comportamiento maternal y problemas neurológicos. Los experimentos con zorros comprobaron que había cambios graduales en muchos rasgos a lo largo de muchos años de selección continuada de animales de carácter manso. Los problemas fisiológicos y de comportamiento en la vida en cautiverio aumentaban en cada generación sucesiva. De hecho, algunas de las zorras más mansas desarrollaron una conducta maternal anormal y se comían sus propias crías.“