La lana es el pelo de las ovejas y otros animales. No es una piel, pero dado que es un tejido usado habitualmente en prendas de vestir, es importante hacer una mención a ella.

Las ovejas son seleccionadas genéticamente mediante cruces, buscando que su piel tenga más pliegues, de manera que produzcan más lana y su explotación sea más rentable. Este proceso lleva a que, debido a la sudoración, sea más fácil que sufran infecciones y enfermedades. En muchos casos, llegan a vivir gusanos en su piel, algo que ha llevado a que en varios países se realice una práctica de esquila llamada mulesing, consistente en arrancar partes de carne a las ovejas con tijeras de podar, para evitar las infecciones provocadas por los gusanos.

Cuando la explotación de las ovejas no es rentable, habitualmente son asesinadas en los mataderos. Este es el mismo destino de los corderos. La industria de la lana y la de la carne de estos animales se encuentra íntimamente ligada.

Al igual que ocurre con el resto de los tejidos de origen animal, es posible encontrar alternativas a la lana: tejidos sintéticos, algodón, pana, lino…

Las aves también son explotadas para producir ropa

Muchas prendas de vestir, sacos de dormir y de ropa de casa (como cojines o edredones) tienen como relleno las plumas de animales como patos y gansos, explotados y privados de su vida con tal fin. En muchos casos, las plumas les son quitadas a estos animales durante la matanza. En otros casos, se las extraen cuando aún están vivos, lo que les causa un enorme sufrimiento. Existen numerosas prendas de abrigo de materiales ligeros que no llevan plumas, y lo mismo sucede en el caso de los demás objetos rellenos de plumas.